Una reflexión, muy personal

 

Qué feos los capítulos que se están viviendo en el Mensajero. Con lo bonitos que eran… ¡qué tiempos aquellos! Y no crean ustedes que me refiero a la, tan rememorada, época, gloriosa, en la Segunda B, ni a las tardes de Bajamar, que yo por desgracia no llegué a vivir. Hablo, por ejemplo, de un día como el de hoy, pero dos años atrás, en la temporada 2009-2010. Se ofrecía un cartel, con cierto nivel, al espectador –aficionado, si lo prefieren- , después de aquel guiño que le habíamos hecho a nuestra historia, en la eliminatoria que nos midió al Amurrio, meses antes.

 

Con cierta continuidad al bloque que nos clasificó para el Play Off: aquí se quedaron Yeray, Fede, Suso o Dani, entre otros, y bajo la dirección técnica de un tal Javier Vales, nos embarcamos en una aventura emocionante que estuvo cerca de culminarse con una nueva participación en la promoción de ascenso a la división de bronce. Rayco, Derek, Simón, Octavio o Borja, habían llegado para darle un aire nuevo al equipo, y vaya que si se lo dieron.

 

De repente, en el verano de 2010, se baja el telón, y nos cambian a todos los actores. Todo lo que con tanto acierto y dedicación se había ido construyendo, se derrumba. Desde entonces, tengo que reconocer que mi ilusión ha quedado mermada. Me cuesta creer en el futuro, porque el presente no me da motivos para confiar. Para ejemplo, el patético culebrón que ha captado nuestra atención en las últimas fechas. Llamémoslo: “Caso León Gómez”. Pero éste sólo es un cambio en el decorado. Lo cierto es que la película se ha ido quedando sin desenlace desde hace ya tiempo, más bien vive en un nudo permanente. Intentemos ir por partes:

 

Sin continuidad, no hay proyecto

 

Lo vivimos con la marcha de Javier Vales. Aquel proyecto si que era bonito… Vale que la salida de Derek a la Unión Deportiva fuera inevitable, pero el resto del bloque ofrecía garantías de seguir creciendo. Y de pelear por objetivos ambiciosos. No lo pudimos comprobar. Nos cuentan que es el entrenador el que se quiere ir. Y lo peor de todo es que nos resignamos, no alzamos la voz, y a los dos meses nos encontramos con Falo sentado en el banquillo. Amén. No era de extrañar que estuviéramos con el cartel de “favorito para descender” pegado en la frente, desde la primera jornada. Para colmo, para el diseño de la plantilla, dependimos de la caridad de la U. D. Las Palmas, que nos sigue prestando a los que le sobran, con mucho gusto…

 

 

El “Caso León”, el cuento de nunca acabar

 

Fabián debutó el 22 de enero de este 2011, sustituyendo a Falo. El cual, por tanto, llegó a entrenar al equipo este mismo año. En total, cuatro técnicos han dirigido al Mensajero, desde las navidades pasadas hasta el presente mes de octubre, en el que ha aterrizado en la isla Patricio de Ara.

 

La manera en la que se marchó León fue lamentable. Al menos para mí. Para nada voy a comentar la secuenciación de los hechos, que ya es, por todos, conocida. Eso sí, las conclusiones, por lo que he escuchado, no tienen un criterio unánime.

 

Esta es la mía. León se fue porque confió, pobre de él, en que aquí iba a tener unas condiciones dignas para ejercer su trabajo. Es verdad que esto es Tercera. Y que estamos en crisis. Pero entiendo que al hombre no le molara mucho entrenar “con linternas”, tener un vestuario sin cobrar – ¡ay, el dinero!…¡siempre el dinero!-, o que su segundo, Rayco  Mederos, “saliera por patas” desde que le volvió a ver las orejas al lobo.

 

Pero el fin no justifica los medios, y al técnico grancanario le dio un ataque de idiotez haciéndonos creer a todos que no pasaba nada, con declaraciones en las que nos llegó a tomar por imbéciles: le escuché decir una vez, refiriéndose a su incomparecencia en el vestuario, en el descanso del partido ante el Marino; que “cada maestrillo tiene su librillo” y que lo hizo “para intentar motivar a los chicos”. Mire usted, Señor Gómez, ilusos sí, pero tontos no. La “medida de presión para cobrar”, palabras textuales de alguien a quien confesó su objetivo, que se inventó, acabó con el equipo arrastrándose por el campo frente al Telde.  Y eso le cuesta a usted, todo el crédito de sus argumentos. Para mí, se equivocó, y jugó con el nombre de nuestro club.

 

Patricio, el último parche

 

Y ahora nos traen a Patricio. El que fuera técnico del Vera, la temporada pasada, vivió, en el norte de Tenerife, momentos dramáticos en el aspecto económico. Con carta a la prensa de por medio, a mitad del curso, firmada por la plantilla portuense, para pedir auxilio. No le cogerá, por tanto, por sorpresa la situación con la que se va a encontrar aquí. Esperemos que no se le ocurran “medidas de presión” tan brillantes como las de su antecesor en el puesto.

 

Lo peor de todo es que me gusta. Y digo lo peor, porque después de la decepción tan grande que hemos vivido todos los que queremos al Mensa, en las últimas semanas, con un nuevo giro de 180 grados en la planificación de la temporada, lo mejor que podía haber pasado era que se sacaran otro “Falo” de esa mágica chistera –Antonio Juan, por decir un nombre…-, y nos fuésemos a Preferente, sin rechistar, para plantearnos el rumbo hacia el que nos dirigimos, seriamente.  

 

Pero en fin, esto es lo que toca. Creer en Patricio de Ara –desde aquí le envío todo mi apoyo-, y en que todo lo extradeportivo se va a acabar solucionando; aunque, en ese sentido, me puede el pesimismo.

 

Soy consciente de que seguramente alguien dirá que opiniones como ésta hacen daño al equipo. Pero, a mí, es la que hoy me ha nacido escribir, desde el corazón. Al fin y al cabo, es una reflexión, muy personal.