“Modesto” Martínez Pillado es un futbolista de los que deja huella en la afición, no sólo por su calidad futbolística sino sobretodo por su calidad humana. Y muestra de ello podría ser la contestación que dio a nuestra petición de entrevista, donde se vislumbra sin esfuerzo el cariño que tiene a nuestro club y a todos los que nos sentimos mensajeristas. Expresiones como “mensajerito”, “Los Viejos”, “la isla mía”, “Teatro Chico” o “escaldón de gofio” se mezclaron en dos párrafos en los que se ve, sin duda, que Modesto sigue sintiendo a La Palma como su segunda tierra y el Mensajero como un equipo que lleva dentro.

 

Nacido el 9 de septiembre de 1965 en Cambados (Pontevedra), comenzó su carrera deportiva en el Club Juventud Cambados, donde se convirtió en el jugador más joven en debutar en 3ª División Nacional con tan sólo 15 años. Después pasó a las filas del Céltiga donde militó dos temporadas más en la misma categoría, antes de dar el salto a la 2ªB en el Arosa. Posteriormente ficha en el CD. Lugo donde, en cuatro temporadas, consigue ascender a la 2ªA en la temporada 91/92. Sin salir de tierras gallegas se enrola en un club histórico gallego, la SD. Compostela, consiguiendo en la primera temporada con los santiagueses (93/94) el ascenso a 1ª División. Pero por cuestiones profesionales tiene que aparcar el sueño de jugar en la máxima categoría y, afortunadamente para los que disfrutamos de su fútbol, fichar por el CD. Mensajero. Tres temporadas compaginó la medicina, su profesión, con el fútbol de La Palma en 2ªB. Posteriormente Pontevedra, Villalonga y Arosa vieron sus últimos años dentro de un terreno de juego.

 

En su currículum deportivo tres ascensos: a 3ª División (Arosa), a 2ª A (CD. Lugo) y a 1ª (SD. Compostela); jugador más joven en jugar en 3ª División con 15 años y 3 meses; mejor jugador del mes de diciembre de 1992 para la revista Don Balón (por delante de Gordillo del Real Betis y Campeón de España de Selecciones Territoriales con Galicia.

Posee también el título de entrenador nacional, por lo que tras su retirada con 37 años, no descartaríamos volver a verlo dentro en un campo de fútbol.

 

 

 

En su currículum profesional se muestra igual de “contundente” que en sus labores defensivas:

Doctor en Medicina (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Máster en Economía de la Salud y Gestión Sanitaria (Univ. Pompeu Fabra).

Máster Gestión de la Calidad (Escuela de Organización Industrial).

Programa Superior de Alta Dirección Hospitalaria (IESE). 

Premio “EXPANSION Y EMPLEO” a la Gestión Innovadora en Recursos Humanos.

Premio “PROFESOR BAREA” a la gestión de un área del conocimiento.

Actualmente es Subdirector de Innovación y Procesos del Hospital de Son Dureta (Palma de Mallorca).

 

 

¿Qué pensaron los componentes del tribunal examinador que vieron exponer a un futbolista un trabajo titulado: “Impacto de una intervención continuada sobre la hospitalización innecesaria en un servicio de medicina interna”?

Que no se podían imaginar que un futbolista pudiera leer una tesis doctoral. ¡Y encima en el Palacio de Salazar en La Palma!. Como les comenté: “piensen bien la nota que me van a poner que tengo la afición de mi parte.”

 

Debutas en 3ª con el Cambados, ¿entra con miedo al campo de fútbol un “chico” de 15 años para jugar en esa categoría?

El miedo era de mi madre. Yo entré como siempre, como un jabato, con 15 años también.

 

Ascenso con el Arosa a 3ª, con el CD. Lugo a 2ª A, con el “Compos” a 1ª A, varios playoffs de ascenso… ¿cuál es el secreto de Modesto II para estar siempre en equipos con opciones?

No todo ha sido tan fácil. Pero si hasta llegué a jugar un partido en tercera regional, la división más baja del fútbol…

 

A la SD. Compostela llegaste como central para suplir al capitán Carlos Cea, que había abandonado el equipo en un momento convulso por discrepancias con el presidente. Allí, aunque todos te conocimos como central, juegas la mayoría de partidos como lateral derecho… ¿te adaptaste bien al ambiente que te encontraste y al cambio de puesto?

Precisamente con 15 años empecé jugando de lateral derecho, por aquella regla de alinear a dos sub 20 en todos los equipos nacionales. He jugado hasta de medio centro en algún equipo…

 

Playoffs para ascender contra el Rayo Vallecano: 1-1 en Vallecas, 0-0 en Santiago y partido de desempate en Oviedo, donde el “Compos” gana 3-1… ¿Cómo vive un gallego en un equipo gallego una eliminatoria así?

Lo singular es ascender, que hubiera sido un equipo gallego no le añade más ilusión.

 

Y después de conseguir el premio del ascenso a la máxima categoría fichas por el CD. Mensajero en 2ªB… ¿Cómo se produce ese fichaje?

Al ascender a Primera, me quedaban tres años de contrato. Sin embargo, esa misma temporada aprobé una oposición. Tenía que decidir o la oposición o jugar en Primera. Elegí mi trabajo, contra muchos criterios. Me llamó algún amigo que me pidió que jugara en Primera, porque había llegado a lo más alto. Tomé la decisión, y recordé el impacto que me produjo las atenciones que desde el Mensajero nos hicieron cuando fuimos a jugar con el Lugo la Copa del Rey. Me quedé prendado del paisaje, del campo (de ceniza), y sobre todo, el cariño con que nos trataron. Pues bien, cuando decido dejar el Compostela, se me ocurrió llamar al Mensajero. Me cogió Nieves Nubia, y más o menos, le dije, “soy Modesto, he decido compaginar mi trabajo con el fútbol, si logran que lo haga, me voy para ahí”. Di mi palabra que aquel equipo que antes me diera la solución, pues me iba. Y el 3 de octubre me planto en La Palma. Llegué solo, y encima, no había nadie en el aeropuerto porque adelanté el vuelo…pero efectivamente, aquellas atenciones con el Lugo, las volví a recibir. Me sentí cálidamente tratado nada más llegar.

 

¿Es duro renunciar a jugar en 1ª División después de haber pasado por todas las categorías nacionales?

Uff..., yo lo pensaba: “pero si vengo de la última categoría del fútbol y he llegado hasta aquí…tanto esfuerzo”. Pero lo tuve claro, también me costó mucho esfuerzo la oposición y era para toda la vida.

 

En La Palma, ¿cómo compaginaste el trabajo como médico del Centro de Salud de Breña Alta con el fútbol profesional?

Con enorme alegría. No sé si era un médico que jugaba al fútbol o un futbolista que hacía de médico. Cuando lo pasé muy mal fue en la carrera; compaginar los exámenes, la falta de atención de los profesores (“si tienes que jugar es tu problema”)…el primer año de carrera, fui con todas las asignaturas a junio…todas. Me puse y lo aprobé. Así que trabajar y jugar era mucho más fácil.

 

En las mañanas te perdías las sesiones de entrenamiento con el resto de la plantilla por motivos laborales obvios. ¿Cómo las recuperabas?

Siempre cumplía. En muchos equipos además era el capitán del equipo. Con Pacuco, encima, alguna mañana iba a las seis y media con el preparador físico a entrenar antes de ir a San Pedro a pasar consulta.

 

Después de empatar (0-0) con el Atlético de Madrid en el Silvestre Carrillo, nos vamos a Madrid para el partido de vuelta ¿Cómo se vivieron esas intensas semanas dentro del vestuario y en la afición mensajerista?

Son de esos partidos que te quedan grabados. 15 mil personas en el Calderón, y teníamos el partido faltando quince minutos, con el empate de Engonga. Y fue una pena…eso sí, Gil, dijo que ya sabía donde estaba La Palma.

 

El Silvestre Carrillo de esas temporadas era un fortín ¿cómo era el ambiente de fútbol en el “templo” rojinegro?

Impresionaba a los contrarios de una forma tal, que el día de la goleada al Castellón, oí a Fermín, decir, que daba miedo jugar allí de noche, con gente en los riscos…

 

Uno de los momentos más importantes en la historia del “Mensa”, junto con la ya mencionada eliminatoria de Copa, fueron los playoffs de ascenso a 2ª A. Seguro que recuerdas el partido contra el Castellón en el Carrillo…

Esa temporada teníamos que haber ascendido. Fue una pena el empate en casa con el Sestao, porque nos hubiera dado verdaderas opciones hasta el final de la liguilla. Al Córdoba le ganamos en casa uno cero, y allí, ya era el último de la liguilla. En Castellón, también teníamos que haber puntuado…la verdad que fue una experiencia única en La Palma. Y sí, el día del seis uno al Castellón, empezamos perdiendo¡¡¡, les pasamos por encima, y no sabían de dónde les venían…fue fantástico, y hubiera sido magnífico haber llegado a segunda. El fútbol le debe otra oportunidad así al Mensa.

 

¿Qué jugadores consideras que fueron clave en la plantilla de esa temporada?

Tantos, pero, mi amigo Moisés, encarna el espíritu de aquellos años. El bombita (Fidi) también era único. En fin, tantos y tantos.

 

Cuéntanos alguna anécdota deportiva de esos años en La Palma.

Los lunes tenía consulta post partido. Muchos pacientes míos, venían el lunes a comentar el partido del domingo, hubiéramos jugado en casa, o lo hubieran seguido por la radio…donde para alguna emisora era “el bisturí de las Breñas”.

 

¿Sabes que Suso es central titular en el Mensajero de esta temporada 2008/2009?

¡¡¡Imposible!!!. Pero si me llamaba viejo a mí cuando estaba en el Mensa…Mira tú, el pibito se acabó convirtiendo en el bisabuelo.

 

Sigues el fútbol actual, no en vano te sacaste el título de Entrenador Nacional… ¿Qué diferencias ves con respecto al fútbol que se jugaba en los 90?

Ahora mismo no puedo entrenar, pero me lo he pasado muy bien entrenando. Haber sido jugador me ayudó bastante. Además, los defensas y porteros, vemos el fútbol “desde atrás”. ¿Y diferencias?...siempre hay estupendos futbolistas, y los que adoramos el fútbol, disfrutamos con jugadores “oscuros”, que no salen en ninguna portada.

 

¿Quién es tu jugador favorito y quién crees que se parece a ti en la forma de desenvolverse en el terreno de juego?

¿Parecerse a mí? Ni idea. Yo daba leña, sin que se notara mucho. Siempre tuve claro lo que podía y lo que no podía hacer. Y cualquier complicación mía, como central, era un lío para el equipo. Así, que trataba de darle el balón cuanto antes a aquellos que sabían construir.

 

¿Quién es el mejor jugador contra el que has jugado o que haya compartido vestuario contigo?

Muchísimos…Fabiano en el Compostela inventaba soluciones donde no las había…eso sí, se calentaba enseguida. El “Bombita”, era clavado a De la Peña. El “Chatarrero” (Puente), era un finalizador como pocos. Moi, “el portero sin brazos”, lo paraba todo. Ah, Abadía también en el Compos, un trabajador inmenso.

Y en cuanto a contrarios, Alfonso, del Madrid, era una pesadilla. O cada vez que tenía que marcar a Quique Martín, ahora en el Salamanca, y de aquella en el Barca B, es que me daba dolor de cabeza.  Ni Hugo Sánchez me dio tanta lata.

 

Muchos equipos y muchos entrenadores… ¿Cuál marcó más tu carrera deportiva?

Julio Díaz, en el Lugo, estuvo dos años con un equipo que llevó a Segunda. Ascendimos el 28 de junio del 92, contra el Sant Andreu. Cobraba tanto Calderé como todo el Lugo…

Ese entrenador nos exprimió como un limón a todos. Éramos autómatas, la defensa era un reloj, ajustábamos espacios…pero si nos metieron 24 goles en todo el año¡¡¡.

 

Inmerso en el trajín diario de un Hospital, ¿tienes tiempo para echar de menos todo lo que implicaba el mundo del fútbol?

Definitivamente, soy un futbolista que se dedica a la medicina. No hay duda.

 

¿Te planteas regresar como entrenador en un futuro próximo?

Sí, quiero seguir ligado al fútbol, soy entrenador nacional…que también me costó hacer 500 kms. cada dos días, durante seis meses, para ir a clase¡¡¡.

 

¿Quieres mandar un mensaje a la afición del Mensajero?

Con la perspectiva de los años, nos damos cuenta, lo felices que fuimos en La Palma. Me acuerdo de mis pacientes en San Pedro como si fuera hoy. Y apoyen al Mensajero, que sí es de verdad mucho más que un club. Es un sentimiento.

 Da gusto ser del Mensajero.