EL "DERBI" DEL PUNTO

 

Hay un acontecimiento que pudo pasar desapercibido para muchos pero que para otros constituye uno de los hechos históricos del fútbol palmero. En julio del pasado año lustral 2010, Francisco Antequera Amor (“Don Paco Antequera” para los que hemos tenido la fortuna de tenerle como maestro), presentaba el primero de los tres volúmenes recopilatorios sobre el fútbol de nuestra isla, titulado “Etapa Histórica”. En éste trabajo Francisco Antequera ha querido hacer un reconocimiento a tantas y tantas personas que han hecho posible lo que hoy es el fútbol en palmero, constituyendo, tal y como recogen muchos medios “la obra cumbre de la historia del fútbol en La Palma, basada en textos periodísticos y con una extraordinaria colección de fotografías, muchas de ellas inéditas, referidas a los protagonistas del fútbol palmero, personajes y equipos, así como otros muchos aspectos de la vida social palmera”.

 

El primer tomo abarca, tal y como señala el propio autor, “la prehistoria del fútbol de La Palma”, desde principios de los años 20 del siglo pasado hasta 1935, año anterior al comienzo de la Guerra Civil. En el segundo, llamado “Compañeros de viaje”, se refleja la etapa de reorganización del fútbol palmero una vez pasada la confrontación armada, desde 1939 hasta 1983. Finalmente, en el tercer y último tomo, se habla del fútbol “moderno”, desde esos mediados de los 80 hasta la actualidad.

 

Los que conocemos a “Don Paco Antequera” sabemos de su amor por la investigación y el deporte, no sólo al Fútbol, sino también a la Lucha Canaria, la Colombofilia, el Balonmano, el Fútbol Sala... También de su amor por los colores rojo y negro del CD. Mensajero, eje fundamental de su obra, en la que usando la historia de nuestro club como hilo conductor, analiza las relaciones entre todos los equipos que a la introducción del balompié en la isla se van formando, las salidas de futbolistas de la cantera palmera a equipos de superior categoría, el apoyo incondicional de los seguidores de cada uno de esos conjuntos, la transformación que la sociedad de La Palma sufre con el paso de los años y, como no, la manera tan peculiar que los aficionados del Mensa y del Tenisca han tenido de “vivir los derbis”.

 

Sirva esta introducción como homenaje al enorme trabajo de “Don Paco Antequera” por recopilar la historia del CD. Mensajero y del Fútbol Palmero, y a la vez como recomendación para todos los aficionados de nuestra isla de que busquen la oportunidad de saborear tres libros exquisitos sobre nuestra tradición futbolística.

 

Entre las páginas de estos libros hemos encontrados detalles que nos han parecido curiosos, como por ejemplo que la Subdelegación de Árbitros de La Palma tenía su “sede” en el Bar Central allá por el año 1953; o que la Venerable Orden Tercera de la Parroquia de San Francisco de Asís organizaba un torneo entre los eternos rivales por las fiestas de octubre en honor al “Seráfico Padre”; o que el grito de ánimo que aun se puede oír entre los aficionados rojinegros de “Vamos Mensajerito” empezó a usarlo Viriato, gran aficionado a nuestro club; o que la primera guagua a Bajamar que establecía el recorrido entre la ciudad y el campo de fútbol fue puesta en 1952 y costaba “una peseta” gracias al acuerdo entre la “Exclusiva” y la “Federación Tinerfeña”… Y así muchas más.

 

En lo que respecta a los derbis, aprovechando que en escasas 48 horas nuestro equipo se mide al eterno rival, queremos rescatar la historia del que fue conocido como “Partido del Punto”.

 

Una vez reorganizado el fútbol tras la Guerra Civil se disputa en la Temporada 1942 – 1943 la primera Liga Insular de La Palma, en detrimento de los Campeonatos de Zona que venían celebrando anteriormente, torneos en los que los equipos inscritos se enfrentaban en dos grupos (“Capital” y “Valle”) y donde los campeones de ambos se medían a doble partido para determinar el Campeón. Recoge D. Juan Francisco Pérez Rodríguez en un artículo escrito en el Diario de Avisos sobre la historia de la liga de La Palma, que las temporadas con este sistema zonal “empezaban en octubre para terminar en enero. Después venía el descanso que duraba nuevamente hasta octubre. Había que darle un mayor interés al fútbol, y surgió la liga. Aparte de los campeonatos de Zona se jugaría una Liga Insular, donde por el sistema de puntos intervendrían los equipos de ambas zonas.” Como una curiosidad más quedará para la historia que la primera edición, esa de 1942/1943, no tuvo Campeón “ya que un desprendimiento en el túnel de Bajamar interrumpió las comunicaciones y se quedó el torneo sin finalizar”.

 

Llegados al hecho que nos ocupa, el “partido del punto”, señala Francisco Antequera que la Liga Insular de la Temporada 1960-1961, la número 14 desde que comenzaran a celebrarse, si bien no estuvo competida en sus comienzos fue poniéndose al rojo vivo a medida que transcurrían las jornadas. Participaban en la misma CD. Argual, SD. Tenisca, CD. Mensajero, Aceró CF., Atlético Paso y UD. La Palma, echándose de menos al Racing de San Sebastián que ese año no salió a competir: “comienza el Tenisca muy fuerte con resultados tan importantes como el Tenisca 5, Argual 1 y luego le ganó al Mensajero por tres goles a dos finalizando la primera vuelta”, indica Antequera. Sin embargo “se van emparejando las cosas y vemos cómo ya había tres equipos en liza, Tenisca, Argual y Mensajero, con oportunidades de poderse llevar la Liga. El Mensajero empieza a encadenar una serie de resultados que lo sitúa como aspirante al título con un gran escollo: su eterno rival, la SD. Tenisca”.

 

Aunque no se disputaba final al ser una competición con sistema de liga, en esta edición quiso el calendario que el último choque de la temporada enfrentara a ambos conjuntos con el título en juego. Y ese año con un ingrediente añadido, la reclamación al CD. Mensajero, por parte de los blancos, de alineación indebida en un partido anterior disputado ante el Aceró CF. y que los nuestros vencieron por un rotundo 5-0 en el Campo de Bajamar. Ese triunfo ante los llanenses, unido al 1-1 cosechado ante el tercer rival por la liga, el CD. Argual, hicieron que rojinegros y merengues llegaran a ese último duelo con todo por decidir; los nuestros con 12 puntos y con la única opción de la victoria para conseguir el campeonato y los de la “Acera Ancha” con 14, sabiendo que les valía acabar con las tablas en el marcador. Como afirma Francisco Antequera “con estos ingredientes y lo que ya aportaban estos equipos en sus enfrentamientos, la afición a tope una Ciudad que, al menos entonces, sabía poner el pie en el acelerador de cara a un acontecimiento deportivo como éste, hicieron del partido algo singular”.

 

A esto hay que añadir que además del trofeo, el equipo campeón tenía la posibilidad de disputar la Liga Interregional ante equipos de Tenerife y Gran Canaria, todo un prestigio para las entidades de nuestra ciudad que tenían la oportunidad de demostrar su nivel frente a los mejores equipos de Canarias: Sporting San José, Las Palmas Aficionado, Firgas, Orotava y Real Unión, en esta edición.

 

El partido, que posiblemente fuera dentro de sus enfrentamientos oficiales el que más expectación había producido hasta entonces, se disputó el 1 de febrero de 1961, con el arbitraje del Sr. Jorge “imparcial en todo momento, no influyeron sus decisiones en el resultado final. Con autoridad y energía actuó cuando las circunstancias lo requerían”, reflejaba el Diario de Avisos.

 

Y tanta polémica había levantado la reclamación de alineación indebida por parte de la SD. Tenisca, que aprovechando que el encuentro se disputaba en Carnavales, los aficionados mensajeristas acudieron al mismo con un esparadrapo en la frente, en alusión al punto que pedía su rival.

 

La alineación que presentó el Mensajero estuvo compuesta por: Pulido en la portería; Lorenzo, Armendáriz, Dulzura en la línea defensiva; Tino y Manolo en el centro del campo y Gilberto, Arteaga, Neydo, Sergio y Cañoto, en la ofensiva rojinegra.

 

La crónica del periódico decano comenzaba de esta manera: “Lleno hasta el límite en Bajamar, gran pasión en los graderíos y un ambiente caldeado, fueron los testigos de este interesante choque que ventilaban los siempre rivales Tenisca y Mensajero. Fue un encuentro correcto y ejemplar, sin destellos de violencia ni malas acciones que lo mancharan y que pasará a la historia como el más importante de cuantos han ventilado. Estaba rodeado este encuentro de la mayor importancia, ya que las últimas victorias de los rojinegros les daban posibilidades de alzarse con el título, y por su parte, al Tenisca, tras su tropiezo frente al Aceró, en que tuvo el santo de espaldas, le eran necesario los puntos. Puso el Mensajero en la primera fase gran coraje y entusiasmo, anticipándose a los merengues en la disputa de los balones, para en la segunda parte, algo agotado por el esfuerzo anterior, dedicarse a contener la avalancha del Tenisca”.

 

A continuación, en cuanto al desarrollo del partido, destacaba que “tuvo el encuentro dos fases completamente distintas. En la primera ejerció mayor presión el Mensajero, dominando a su contrario replegado y consiguiendo el primer gol”. (Este tanto llegó en el minuto 20, obra de Gilberto al cruzar alto un balón despejado por la defensa tenisquista).

 

Continúa el periodista: “la segunda mitad fue de color blanco, que dominó a su rival y le creó innumerables ocasiones de peligro. Tuvo el empate en el minuto 40, en un córner contra el Mensajero que lanzado por Pepín remata Sergio a la red. Pero una jugada de fortuna del Mensajero al filo del tiempo reglamentario fue el segundo gol que les daba la victoria final: Tino sortea a Sosó y Sarvelio para desde el córner centrar y el centro cerrado y con efecto se introduce en la red. En resumen: más coraje y voluntad de victoria por parte del Mensajero ante un mayor empuje del Tenisca que creó peligro pero sin orden”.

 

Señalando a los destacados del duelo, es curioso ver hasta qué punto los encargados de redactar las crónicas podían ser “duros” en sus comentarios. Reseñaba el autor que “tuvo el Mensajero su mejor hombre en Pulido, quien durante toda la temporada no había hecho un encuentro aceptable, para hacer en este encuentro el mejor de toda su vida. Paró lo indecible, cortó todas las situaciones de peligro y fue un sólido defensor de su marco. A él y a nadie más que a él debe el Mensajero el triunfo”.

 

El gol de Tino suponía para el Mensajero el triunfo en el derbi, la clasificación para la Interregional y la consecución de su cuarto entorchado liguero, tras los logrados en las temporadas 52-53, 57-58 y 58-59. La tabla clasificatoria quedó con ambos conjuntos empatados a 14 puntos pero con la diferencia en el golaverage favorable al Mensa.

 

La polémica sobre “el punto” quedó zanjada tras la resolución definitiva de la Federación Tinerfeña de Fútbol que desestimaba dicha reclamación, en nota oficial remitida a través de la Delegación Insular de La Palma el 25 marzo de 1961.

 

Esa campaña acabó con el subcampeonato de Copa y el sexto puesto en la Liga Interregional.