TERCERA ETAPA: REAL OVIEDO (1946-1950).

 

El Real Oviedo nace en 1926 como resultado de la fusión de dos clubes que habían mantenido una dura rivalidad durante años en la ciudad de Oviedo: el Real Stadium Club Ovetense y el Real Club Deportivo de Oviedo.

 

El 26 de marzo de 1926 se celebró la reunión que acordó la fusión de ambos equipos decidiéndose que el azul fuese el color de las camisetas de la entidad (el color de la ciudad), que el escudo tendría que llevar la imagen de la Cruz de los Ángeles y que Don Carlos Tartiere fuese el primer presidente, entre otros acuerdos.


El Real Oviedo disputó su primer partido el 1 de mayo de 1926 frente al Arenas de Guecho, uno de los equipos más potentes de la época (había sido finalista del Campeonato de Copa en 1925), perdiendo 6-4. El primer gol de la historia del club fue marcado por Justo. Al día siguiente volvieron a enfrentarse y en esta ocasión el resultado fue 2-1 favorable a los oviedistas.

Arrebató al Sporting de Gijón el dominio que éste tenía en Asturias (el campeonato regional era la principal competición junto a la Copa de España), proclamándose Campeón en siete de los diez campeonatos que disputó.

 

Después de la creación de las ligas de Primera y Segunda, el Oviedo es encuadrado en la división de Plata, logrando el ascenso en 1932. El 5 de noviembre de 1933 el jugador del Barcelona Vantolrá marcaría a los 6 minutos el primer gol que en partido de Primera División se vería en “Buenavista”. Ese día el Real Oviedo comenzaría a escribir páginas gloriosas en su historia y en la del fútbol español venciendo al Barcelona 7-3. Gallart había hecho a los 17 minutos de partido el primer gol oviedista en Primera División. Era la época de la "delantera eléctrica": Casuco, Gallart, Lángara, Herrerita y Emilín. Lograron en los 62 partidos de liga de esas tres primeras temporadas nada menos que 174 goles. En la década de los 40, cuando llega Domingo al Real Oviedo, el equipo se ha consolidado en la máxima categoría alternando buenas y regulares temporadas, hasta que en 1950 llega el primer descenso coincidiendo con el fallecimiento de una de las personas más importantes de la historia del club: Don Carlos Tartiere.

 

Temporada 1946-1947. Domingo “el del Club” llega a la disciplina azulona después de que el equipo acabara la campaña anterior en un más que meritoria quinta posición, con 30 puntos a tan solo 1 del Real Madrid, que terminaría cuarto. Con él regresa al Real Oviedo una de sus grandes figuras, Isidro Lángara, que permaneció esta temporada en el equipo para dejar el fútbol al final de la misma.

 

Su primer partido con la casaca azul fue contra el Real Madrid, choque que se jugó un 22 de septiembre en el Estadio de “Buenavista”, siendo el once inicial que dispuso el entrenador Manuel Meana el siguiente: Argila; Ricardo, Penedo; Tamargo, Diestro, Sansón; Antón, Domingo, Lángara, Herrerita y Muñiz. Las delanteras de carbayones y merengues no vieron puerta, acabando el “bautizo” futbolístico de Domingo con el Oviedo en empate a nada.

 

 

(Escudo del Real Oviedo, de 1945 a 1953).

 

 

En la segunda jornada llega el primer derbi de la temporada entre el Real Gijón y el Real Oviedo, que se disputó en “El Molinón”. Nuestro jugador volvió a demostrar que su punto de mira estaba preparado para hacer gol a sus ex-equipos, ya que corría el minuto 10 de partido cuanto anotó el primer tanto, que ponía al conjunto oviedista por delante en el marcador: “Antón dribló a Cervigón y cedió la pelota en corto a Domingo. La defensa gijonesa se mostró indeciso y el interior derecho lanzó un tiro raso y flojo aunque muy colocado que valió al Oviedo el único gol”. El tanto sirvió a la postre para sumar un punto ya que el resultado final acabó con empate (1-1).

 

No es hasta la 5ª jornada cuando el Oviedo consigue la primera victoria de la liga, ante el Sevilla por 4-2, colocándose en sexta posición contando un triunfo, el mencionado, tres empates y una derrota. Domingo vuelve a anotar dos semanas después del triunfo ante los sevillistas, en el choque en el que los carbayones vencen al Valencia por 4-1. Era el 3 de noviembre y el interior derecho conseguía el primer gol de su equipo para poner la igualada (1-1) en el marcador de “Buenavista”, mediante una de sus artes favoritas: un testarazo imparable que no pudo detener el portero visitante Eizaguirre.

 

 

 

 

 

Vuelve a hacer dianas ante el Deportivo de La Coruña y el Español, equipo en el que seguía militando Rosendo Hernández. Pero es esta vez García el que se toma la revancha en este particular duelo, devolviéndole la moneda a Rosendo que ve como su equipo pierde 4-0 en Oviedo.

 

Acaba el año 1946 y Domingo llevaba anotados 5 goles en los 11 partidos que había disputado.

 

En la jornada 19 de liga, visitando el estadio ovetense el todopoderoso Barcelona, comienza la racha goleadora más importante del capitalino, que enlaza cuatro jornadas consecutivas goleando. En el duelo ante los azulgranas consigue el segundo gol azulón a pase de Lángara, que dejaba el marcador en el definitivo 2-3 para los catalanes.

 

La siguiente semana marca de nuevo, esta vez en “Mestalla” al meta valencianista Eizaguirre, que ya había visto batida su meta en el duelo de la primera vuelta. El gol no ayudó a su equipo que perdió en la visita a Valencia por 4-1.

 

El tercer gol consecutivo lo anota ante uno de sus rivales preferidos, el Atlético de Madrid, que ya había abandonado la denominación de “Aviación”. En este caso el triunfo cayó para el lado asturiano, que en una gran tarde de fútbol venció y anuló a su rival para batirle por 4-0. Domingo consiguió el tercer gol oviedista y fue partícipe del segundo, que seguramente en nuestro fútbol actual se hubiera añadido a su cuenta particular, ya que un tiro suyo lo desvió el defensa atlético Aparicio y se introdujo en la meta colchonera. El que sí se le dio, como decíamos, fue el tercero que consiguió tras una buena asistencia de Herrerita que le dejó el gol en bandeja. Solo tuvo que empujarla.

 

Y el cuarto tanto que anota en otros tantos partidos sucesivos se lo hace al Deportivo de La Coruña, el 16 de marzo de 1947. Era el que cerraba la cuenta del Real Oviedo, que se hacía con los dos puntos al vencer por 3-1: Domingo arrebata la pelota al guardameta coruñés Acuña y lanza a puerta, cuando “el defensa Ponte saca la pelota apenas pasada la raya, pero el árbitro, muy bien situado, concedió el tanto pese a las protestas de los coruñeses”. Con este triunfo, el Real Oviedo se colocaba en una cómoda posición, a seis puntos del tercer clasificado (Atlético de Madrid) y a los mismos del equipo que tendría que disputar la eliminatoria de permanencia (Deportivo de La Coruña).

 

Pasan dos jornadas en las que García no consigue anotar, pero cuando el Oviedo afronta las dos últimas citas de liga (jornadas 25 y 26) ante Español de Barcelona y Castellón, “el del Club” demuestra otra vez su capacidad goleadora, al apuntarse tres dianas en esos dos encuentros.

 

Ante los blanquiazules hace el único gol ovetense, que llegaba en el minuto 19 y ponía a los suyos por delante en el marcador. Sin embargo los goles de Olascoaga y Galobart le daban la vuelta al marcador de “Sarriá” dando en esta ocasión el triunfo por 2-1 a los de Rosendo Hernández.   

 

 

 

(Grafismo del gol de Domingo ante el Español:

Emilín se interna por la banda izquierda, centra a Lángara y éste cede a Domingo, que bate a Trías)

 

En el choque que cerraba la temporada, el Real Oviedo se deshace fácilmente del descendido Castellón por 4-1, en un duelo en el que por no jugarse nada ambos equipos la crónica recoge que no habían puesto interés en el juego. El palmero se despide de la liga haciendo un doblete, al lograr el segundo y el cuarto gol local, el primero de ellos tras rematar un centro de Antón y el que cerraba la cuenta local resolviendo dentro del área castellonense. La misma reseña del encuentro, recogida de “El Mundo Deportivo”, señalaba que “en el Oviedo no destacó casi nadie, a excepción Domingo”.

 

Con esto concluía la que, por números, fue la mejor temporada en Primera División de Domingo. Había anotado 11 goles en 24 partidos y en todos ellos había sido titular. La continuidad que no había alcanzado en sus dos anteriores temporadas en el Gijón, la primera por lesión y la segunda por el fallecimiento de su esposa, fue clave para estos buenos guarismos.

 

 

 

(“Buenavista”, estadio donde jugó Domingo García con el Real Oviedo.

Día de su inauguración: 24 de abril de 1932).

 

Temporada 1947-1948. Comienza la liga con la baja en la plantilla oviedista del gran Lángara, que abandona el fútbol profesional. Meana, el entrenador que había llevado las riendas técnicas durante 5 campañas también deja la disciplina azulona. A todo ello se suma que los mejores jugadores del equipo ya estaban entrados en años (Goyín, Herrerita o Emilín sobrepasaban la treintena) y la renovación no llegaba porque en muchas ocasiones se negaban a aceptar la suplencia. Y para colmo de males, Echeverría, delantero que tenía que suplir a Lángara, se lesionaría gravemente en el transcurso del campeonato.

 

Con todos estos antecedentes no es difícil imaginar que el principio de campaña fuera duro para los asturianos. En los cinco primeros choques llegan tres derrotas contra el Barcelona, Celta y Sevilla, se empata en el derbi ante el Sporting y sólo se consigue vencer en San Sebastián a la Real Sociedad. Pese a los buenos números de la temporada anterior Domingo no entra con regularidad en los planes del nuevo entrenador, Francisco Gamborenea, perdiéndose los duelos ante célticos y sevillistas. En cambio, la situación vuelve a la normalidad en la jornada 6, con motivo de la visita del Atlético de Madrid, el palmero regresa al once inicial y lo celebra marcándole dos goles al que ya podemos afirmar que era su rival “favorito”. El primero de ellos empalmando “un tiro fortísimo a media altura y esquinado que Pérez no consigue detener”; el segundo rematando dentro del área en medio de un auténtico diluvio. Con estos tantos el Real Oviedo remonta el inicial del Atlético de Madrid, pero los de “Buenavista” no pudieron evitar que finalmente los atléticos nivelaran la contienda (2-2).

 

(Real Oviedo, temporada 1947-1948. Domingo en la fila de arriba, segundo de derecha a izquierda).

 

La línea irregular del Oviedo no le permite tener demasiados respiros en la clasificación, moviéndose durante casi la totalidad de la primera vuelta en los puestos peligrosos de la tabla. Ya en la jornada 10, teniendo como rival al Sabadell, Domingo vuelve a anotar por partida doble contribuyendo de manera notable al 4-2 final que suponía el tercer triunfo ovetense en la liga y dejaba a su equipo un punto por encima del descenso. El primero en su cuenta lo materializaba “burlando el intento de salida de Pujol y enviando con mucha oportunidad el balón a la red sabadellense”. Era el 2-0. Tuvo tiempo para hacer el 3-1, cabeceando un córner anticipándose al defensa catalán Tellechea.

 

Estos dos puntos parecen revitalizar al equipo, que enlaza otra victoria ante el Alcoyano por un ajustado 4-3 y en la que García también anota un gol, el que abría el tanteador de “Buenavista”, rematando un centro puesto desde la izquierda por Emilín.

 

El buen momento se certifica dos jornadas después, cuando el Real Oviedo inflinge al Real Madrid una de las derrotas más severas de la historia del club merengue, al caer en tierras asturianas por un contundente 7-1. Pese a no conseguir marcar, Domingo participa dando las asistencias del segundo y el sexto gol carbayón, anotados ambos por Echeverría que se convirtió en el auténtico protagonista al perforar la meta de Calleja en ¡cinco! ocasiones.

 

Y para seguir con las buenas actuaciones, Domingo asiste también a Echeverría en el segundo gol del partido contra el Barcelona de la siguiente jornada, que abría el año 1948 en el templo oviedista. El duelo acabó con empate (2-2).

 

No es hasta la fecha 18ª de este campeonato cuando Domingo incrementa (y cierra) su cuenta particular goleadora. Enfrente estaba el Sevilla, que luchaba por la segunda plaza junto al Barcelona y el Atlético de Madrid. Pero los andaluces sucumbieron claramente por 4-0, anotando el palmero el segundo de ellos, en “una jugada individual sin que nada pueda hacer el portero sevillano”. La misma crónica nombra a nuestro protagonista como el mejor jugador del partido, “secundado por Diestro y los medios y también Emilín”. Asombrosamente, pese al abultado resultado, también señala que “en el Sevilla destacó la defensa, muy segura”.

 

 

 

 

Después de estos resultados positivos el equipo no termina de despegar y pasa cuatro jornadas sin poder sumar un triunfo, complicándose la situación tanto que en la fecha 23ª del campeonato, ante el Sabadell y en la “Cruz Alta” vallesana, el Real Oviedo juega el partido más importante del año ya que el que resultara vencido podría verse metido irremediablemente en el pozo que conducía a la Segunda División. La directiva ofreció a los jugadores 5.000 pesetas por ganar el partido y 2.000 por lograr el empate. el encuentro tuvo de todo pero destaca en sobremanera, según la prensa de la época, el arbitraje del Sr. Gojenuri que “más que dirigir decidió el partido”. Finalmente, y para suerte de Domingo y sus compañeros, el marcador del estadio catalán señaló un 1-2 favorable para los intereses ovetenses.

 

No participa en los partidos que restaban hasta el final de liga, que se saldaron con derrotas ante Alcoyano y Madrid y victoria ante el “Gimnástico” de Tarragona.

 

La temporada termina con el Oviedo en novena posición, salvando la división de manera apurada, tal y como se preveía desde el comienzo. Desciende el Gijón y la Real Sociedad, mientras que el Sabadell permanece tras disputar la eliminatoria para no descender. Domingo finaliza con 20 partidos disputados y 6 goles anotados. Fue la última campaña casi completa que disputa, ya que aunque permanece dos años más en la disciplina oviedista solo juega 5 partidos en total.

 

Temporada 1948-1949. En la liga correspondiente a estos años el Real Oviedo vuelve a mostrarse como un equipo irregular, capaz de salir goleado de un estadio y en el siguiente resultar goleador. Goyín, jugador que formó parte de la llamada “tercera delantera eléctrica”, abandona la disciplina carbayona, llegando en su lugar Iturbe. También se cambia de entrenador, siendo Urquizu el encargado de llevar la labor técnica del equipo. El Oviedo se movía a impulsos dados por los ilustres veteranos. Si Herrerita tenía su tarde, se bastaba solo para darle la vuelta a un partido (así sucedió ante el Athletic de Bilbao que, tras ir perdiendo  1-2, ganó el Oviedo 6-3, con 4 goles de Herrerita).

 

No comienza mal la campaña para Domingo García, que en el partido correspondiente a la primera jornada anota uno de los goles del Real Oviedo en su visita al FC. Barcelona, rematando de cabeza un preciso centro de Muñiz. Corría el minuto 22 de la segunda parte. Pese a ese tanto, no puede impedir que el equipo asturiano cayera en “Las Corts” por 5-2. Tenemos que apuntar a estas alturas del relato que el gol de Domingo tiene un significado especial, ya que el estadio barcelonista sería el escenario del último que consiga como profesional en Primera División.

 

 

(Grafismo del último gol de Domingo en Primera División.

12 de septiembre de 1948)

 

Cae de las alineaciones azulonas en los partidos ante el Valencia y el Atlético de Madrid, para reaparecer frente el Athletic de Bilbao en “Buenavista”. Gana el Oviedo con claridad, 6-3, con gran actuación de Herrerita, autor de cuatro goles, pero el palmero no puede sumar tantos a su cuenta particular.

 

Vuelve a perder la titularidad durante dos semanas y quizás motivado por los resultados negativos que cosecha el equipo, dos derrotas, Domingo sale en el once inicial en “Sarriá”, ante el Español de Barcelona. Se consigue un empate sin goles, teniendo una actuación el interior derecho que “El Mundo Deportivo” calificó de “demasiado cerebral”.

 

En la trayectoria de nuestro jugador con el Real Oviedo empieza a ser más habitual no participar que ser titular. Sólo participa en un partido más en lo que resta de temporada, en la jornada 13 ante el Sabadell, choque que coincidía con el final de la primera vuelta del campeonato liguero. Gana el Oviedo por un ajustado 5-4 en su feudo, habiéndose puesto los arlequinados con un marcador realmente favorable en los primeros 25 minutos (0-3). Los oviedistas alinearon a Argila; Peñalosa, Arzanegui; Tamargo, Sansón, Castillo; Antón, Cabido, Goyín, Muñiz y Domingo.

 

En esta campaña 48-49 el balance global resultó positivo para el equipo oviedista, que en los 26 partidos de Liga disputados, consiguió 13 victorias, 4 empates y sufrió 9 derrotas. Finalmente ocupó la quinta plaza, pero será recordada su participación por haber impedido el campeonato del Real Madrid al vencerle en “Chamartín” por 0-2. La liga la ganó el Barcelona, descendiendo a Segunda el Alcoyano y el Sabadell.

 

Temporada 1949-1950. Es la campaña del descenso del Oviedo después de 10 temporadas en Primera División. Se incorporó al técnico Patricio Caiceo y a los jugadores argentinos Salaverry y Martino, además del nacional Sara. Pero los auténticos males del equipo hay que buscarlos en las "leyendas" que había creado el Oviedo a lo largo de sus años en la Primera. Alguien llegó a decir en el transcurrir de esta década que el descenso coincidiría con el final de Herrerita y Emilín. No le faltó razón. Los fichajes realizados para sustituirles quedaron en entredicho. Y, sobre todo, porque no tenían el carisma de las "leyendas". Emilín había dejado el Oviedo para acabar sus años de fútbol en el Gijón, mientras que Herrerita sufrió una grave lesión en un salto fortuito a por el balón, que le produjo una hernia inguinal que le retiraría del fútbol. Tras disputar una eliminatoria de descenso contra el Murcia, en el “Metropolitano” de Madrid el 2 de julio de 1950, el equipo azulón pierde la categoría. La reseña del mismo recoge que “el Murcia batió con total claridad de merecimientos a un Oviedo viejo, cansado, sin nervio, que no demostró el menor ardor combativo”. El resultado final fue 2-0 para los murcianos.

 

Es la última campaña de Domingo en Primera División, en la que su participación es testimonial ya que solo disputa un partido en toda la liga. Sería el 26 de febrero de 1950, en “Buenavista” ante la Real Sociedad, choque correspondiente a la 23ª jornada de competición. El equipo que coloca el entrenador Caiceo ese día y que constituye el último once en el que participa estuvo formado por: Argila; Peñalosa, Diestro; Castillo, Sansón, Falín; Zuppo, Sara, Domingo, Salaverri y Cañete.

 

 

 

 

En total, Domingo García disputa 9 temporadas en la máxima división del fútbol español, con un total de 121 partidos, todos como titular, en los tres equipos en los que militó (Atlético Aviación, Real Gijón y Real Oviedo). Con ellos anota 43 goles, sin ver ni una sola tarjeta en toda su carrera.

 

Es junto a Miguel Hernández “Fife”, Isidro Acosta y Rosendo Hernández el jugador más destacado de la historia de nuestro fútbol, aunque quizás el que menos reconocimiento haya tenido. Nuestra intención es dar a conocer su figura, por justicia deportiva.