SEMBLANZA DE MIGUEL GONZÁLEZ “FIFE”, EN EL DIARIO MARCA.

 

Publicábamos la temporada pasada en nuestra web un artículo sobre Miguel González “Fife”, jugador palmero y mensajerista que tuvo el honor de ser el único canario que disputara un partido oficial en el mítico estadio de Wembley (noviembre de 1955) con la Selección Española. Es posiblemente, y sin el posiblemente, el jugador más destacado de cuantos hayan salido de nuestra isla, no solo por los años que jugó en la Primera División (14 temporadas, 80 goles), o por su participación en la Copa de Europa (temporada 58/59) sino por su trascendencia en el combinado nacional, con el que disputa 17 choques. Esto le convierte, junto al grancanario Tonono, en el jugador de nuestra región que más veces se enfundó la elástica de “la roja”.

 

Un detalle más que habla de la dimensión de nuestro jugador es el artículo que Jesús Ramos publica en el Diario Marca del pasado sábado 26 de marzo, que pasamos a transcribir para todos los que no hayan tenido posibilidad de acceder a él.

 

“MIGUEL GONZÁLEZ”.

 

 

En la historia del fútbol se le conoce como Miguel, uno de los grandes de los años cincuenta. Un extremo derecho que en la selección formó delantera con Kubala, Di Stefano, Suárez y Collar, su compañero en el Atlético. Causaba asombro su carrera espectacular con el balón en los pies. Era resolutivo de cara a la portería, generoso con sus compañeros y admiraban sus centros desde la banda. Pero su camino hacia la gloria no fue nada fácil.

 

Miguel González Pérez nació en Santa Cruz de La Palma el 27 de marzo de 1927. Por se le conocía como El Palmero. Tuvo una infancia difícil y pronto se puso a trabajar en una fábrica de puros. Se educó en la escuela nocturna y jugaba al fútbol en sus ratos libres, que no eran muchos.

 

Jugó en el Celta, el juvenil del Mensajero, el Español y el Tenerife. Eran todos del campeonato canario porque ninguno jugaba con equipos de la Península. La aspiración de Miguel era jugar en el Victoria de Las Palmas porque allí iban los ojeadores. Lo consiguió.

 

En junio de 1948 ficha por el Atlético de Madrid por 45.000 pesetas y 2.500 de sueldo. Llega al equipo entrenado por Helenio Herrera, que le hizo jugar los primeros partidos. Al poco tiempo le convirtió en suplente. Al final de temporada fue cedido al Oviedo junto a Callejo y Agustín y allí estuvo dos años.

 

De vuelta al Atlético, Herrera siguió sin contar con él, pero cuando echaron al entrenador en la temporada 1952-53, el nuevo míster, Ramón Colón, lo puso en el primer equipo y ahí aguantó diez años. Siempre fue un hombre callado y no contó porqué Herrera le tenía manía. Ese año lo llamó Escartín para la Selección B y, en la temporada siguiente, pasó a la absoluta sustituyendo a Basora. Fue titular en 17 partidos.

 

El Atlético de Madrid tuvo la suerte de contar con él hasta junio de 1960, cuando le dieron la baja, tras un merecido homenaje frente al Nottingham. Luego se fue al Zaragoza y después al Murcia, donde se retiró en 1965.